El Manzano

Su aspecto:como reconocerlo :

 

Según viejas crónicas, el manzano silvestre era oriundo del Mar Negro. Fue llevado a Egipto bajo la Dinastía del Faraón Ramsés II. De Egipto fue llevado a Persia. Los persas convirtieron algunos árboles silvestres en árboles de cultivo, y entre ellos el manzano. Los persas dieron a conocer este árbol a los griegos, y éstos a su vez a los romanos.

Esto es lo que nos queda como reseña histórica. Veamos ahora el manzano en los mitos, leyendas y tradiciones.

Entre los celtas, el manzano era uno de los siete árboles sagrados. Para ellos era el símbolo de la inmortalidad, de la perfección y la pureza, y sus flores eran el signo del amor y la fertilidad.

Sus flores y frutos se ofrecían en diversas ofrendas a sus dioses, ya que habían observado que el manzano se desarrolla en armonía con el ritmo anual del Sol como ningún otro árbol.

En la mitología nórdica también el manzano tiene un papel importante, y es el símbolo de la juventud eterna y de la inmortalidad.

Idunn, la diosa de la primavera para los germanos, es la encargada de custodiar las manzanas de oro. Ella llevaba diariamente a los dioses las mágicas manzanas. Con este fruto los habitantes del Asgard se mantenían siempre jóvenes. En una ocasión, la diosa fue secuestrada por un gigante y los dioses comenzaron a envejecer rápidamente. Una vez liberada Idunn, y al ofrecerles de nuevo los especiales frutos, los dioses recuperaron su juvenil aspecto y su inmortalidad.

 

También los griegos nos hablan del manzano a través de sus mitos.

Las Hespérides son las ninfas del ocaso y las hijas de la Noche. Habitan en el Occidente extremo, no lejos de la isla de los Bienaventurados. Su función esencial es la de vigilar, con la ayuda de un dragón, el Jardín de las Hespérides, donde crecen las manzanas de oro. Éstas eran el regalo que en otro tiempo la Tierra había hecho a Hera con ocasión de su boda con Zeus. El rey de Egipto Busiris envía a raptar a las Hespérides y a apoderarse de las manzanas de oro. Pero Heracles, el héroe griego por excelencia, extermina a los raptores, les arrebata el botín y libera a las Hespérides, devolviéndolas a su padre Atlante. Éste, en recompensa, entrega al héroe las manzanas de la inmortalidad.

La manzana todavía aparecerá en otro mito griego. En este caso, la diosa de la discordia lanzó una manzana destinada a la diosa más hermosa. Dicho honor lo disputaban Hera, Atenea y Afrodita. El juez que debía otorgar el premio era Paris. Las tres divinidades inician ante él un debate prometiéndole regalos; Hera le ofreció el reino del Universo, Atenea hacerlo invencible en la guerra y Afrodita la mano de Helena. Paris otorgó la manzana a la diosa del amor, Afrodita.

En la religión cristiana, el manzano es el árbol del “fruto prohibido”. Cuenta la tradición que la primera pareja de seres humanos, después de su creación, vivían felices en el Paraíso Terrenal; no tenían dolores, ni enfermedades, todo era felicidad. Podían comer de todos los árboles del Paraíso salvo de uno, el manzano. La historia es de sobra conocida, y el estudio del profundo simbolismo de este mito bíblico sería muy extenso; sólo haremos referencia aquí a la manzana, símbolo del discernimiento, de la capacidad de elegir libremente, de diferenciar, que otorga la sabiduría o conocimiento divino.

En la Edad Media también encontramos el símbolo del manzano en múltiples leyendas. La figura de la Madre Naturaleza, personificada como la diosa, ofrece las manzanas de oro de la salvación y de la inmortalidad al héroe en muchas leyendas medievales. De hecho en la semántica indoeuropea belleza y pureza son sinónimos. Sólo lo bello, brillante y puro puede pasar a formar parte de lo inmortal y eterno. En este contexto se sitúa la leyenda de Arturo, mítico rey que, una vez herido de muerte, es llevado por la Maga Morgana en su barca hacia la isla de Avalon, el país de las manzanas. Allí curó de sus heridas y cuenta la leyenda que sigue viviendo “eternamente joven”.

 

Este árbol fue estudio de uno de los hombres más sabios y enigmáticos del Renacimiento, Paracelso.

Según Paracelso, la Botánica herbolaria astrológica reconoce el signo de Venus sobre todo en las flores delicadas ricas en néctar. Las flores del manzano pertenecen a este grupo. Estas flores, cuya belleza glorifica el mes de mayo, desprenden una suave fragancia y están formadas por cinco pétalos, de color rosa por fuera y blanco por dentro, que rodean un ramillete de estambres amarillos. Si se corta la fruta por la mitad, dejando al descubierto el corazón, se observará una estrella de cinco puntas. Estas cinco puntas, así como los cinco pétalos rosados y el sabor dulce y amargo de la pulpa, es precisamente un signo de Venus. La estrella de cinco puntas, “el corazón de la manzana”, dibuja el patrón de las cinco órbitas que describe Venus en su movimiento retrógrado durante su trayectoria sinódica de ocho años a lo largo de la elíptica.

Para Paracelso, el manzano es un árbol sagrado consagrado a la diosa Ceres.

Astrológicamente, el tallo de este árbol es de Escorpio, las hojas son de Géminis y Virgo y el fruto es de Venus.

La Dríada :el espíritu del árbol: 

Para los Celtas, la Dríada no es un espíritu ajeno que habita o posee el Árbol (como muchas veces parece desprenderse de interpretaciones ajenas), sino que es su propia emanación espiritual, su verdadera identidad arbórea. Es por esta razón que la proyección de la esencia del Árbol acaba por moldear la materia, como ocurre en la magia, para acabar conformando una realidad vegetal que se manifiesta en el mundo físico mediante sus propias características.

La Dríada del Manzano se reconoce por su esplendor de Vida y por consiguiente, de todas las características felices de dicha vitalidad. Mantiene ese aspecto energético y alegre propio de la juventud. Exalta la actividad humana y la salud  haciéndola inquebrantable, proporcionando la llamada ‘eterna juventud’ e incluso la inmortalidad. Es primavera desencadenada, soplo de los Dioses y por consiguiente semilla del Amor. El Amor es el sentimiento que mueve el mundo. Asociado al AIRE como elemento vital, su Dríada es grácil y etérea, característica que se refleja en todo el Árbol, desde sus ramajes abiertos hasta su espectacular floración blanca (como el almendro ya que pertenecen a la misma familia).

Las flores del manzano reflejan el pentagrama con sus cincos pétalos. Pentagrama  símbolo del espíritu entre los cuatro elementos que vuelve aparecer en las semillas de su fruto si cortamos el mismo horizontalmente.

El Manzano aporta conocimiento, el conocimiento divino necesario para discernir y para tomar la decisión correcta tras una libre elección. Decisiones que conllevan nuevos inicios.

Las decisiones correctas que tomamos al comenzar una nueva etapa marcarán todo el desarrollo y la consecución o no del fruto final deseado. De ahí que el manzano y su fruta, se asocien al rito de  Imbolc; la siembra e inicio de un nuevo ciclo de la Madre Tierra.

Este Árbol es uno de los siete árboles sagrados y es considerado el árbol del Otro Mundo por antonomasia,  apareciendo como lugar común en multitud de echtrai irlandesas. La Manzana, lista para recolectarse en Octubre, previa al final del año nos recuerda que su dulce fruto refleja la dulzura del más allá. De ahí que, sobre todo en Irlanda, este fruto aparezca en las celebraciones de Samhain y se consuma en la cena ritual como recuerdo de nuestros ancestros. Sus flores y frutos se ofrecían en diversas ofrendas a sus dioses, ya que habían observado que el manzano se desarrolla en armonía con el ritmo anual del Sol como ningún otro árbol.

Los manzanos se cultivaban en huertos y se consideraban especialmente protectores y beneficiosos en aquellas zonas de actividad humana donde había que alimentar y desarrollar talentos y aptitudes a través del cuidado y la práctica constantes. El manzano supone una ayuda para la concentración, la satisfacción y el bienestar. En los mitos celtas, la isla de Avalón y que literalmente significa isla de las manzanas (Inis Avallach) nos hablaría de un mundo de amor y conocimiento total. Una manera certera de denominar al Gwenved.

Las dulces manzanas nos hablan de la dulzura embriagadora de su Dríada. Resplandeciente, amorosa, vital, sin rastro de enfermedad y de dolor. Dríada dorada que nos recuerda el mito de las manzanas doradas de las Hespérides que al igual que las manzanas de Idunn otorgaban la inmortalidad. Ella da el conocimiento para elegir acertadamente pero cuidado, la abundancia de felicidad abotarga los sentidos y nos hace errar. La Dríada, por tanto, también nos habla de no abandonarse al placer.

 

El Manzano Medicinal

El manzano es un árbol de Vida, un árbol portentoso. Contiene una gran cantidad de principios activos que favorecen el alivio de multitud de enfermedades. En el manzano, se encuentran la pectina, diversos aminoácidos (cisteína, glicina, arginina, histidina, isoleucina, lisina, serina, valina y metionina) ácido glutamínico, ácido linoleico, ácido málico, ácido oleico, ácido palmítico y ácido cafeico. Azúcares como la fructosa, la glucosa y la sacarosa. Catequinas, quercetina, sorbitol, fibra soluble, magnesio, calcio, hierro, nitrógeno, fósforo y potasio.

Medicinalmente, en el manzano se emplean las flores, las hojas y sobre todo el fruto.

Los aprovechamientos y usos del manzano y en particular de su fruto la manzana, son comunes a las todas las especies y variedades, por lo que aquí se indica es aplicable a la manzana con carácter general. De los amplios usos de la manzana, una planta rica también en vitamina C, tenemos multitud de ejemplos.

Inflamación del Aparato Digestivo o de las vías urinarias: Decocción durante 15 minutos de unos pedazos de manzana en 1 litro de agua. Tomar 3 vasos al día.

Acidez Estomacal y Flatulencias: Basta con comer pedazos de manzana para notar un gran alivio, por lo que comer manzanas con asiduidad resulta un buen substituto de antiácidos químicos y un protector estomacal. Esto es debido a las pectinas y a la glicina, antiácido natural, que contienen las manzanas.

Estreñimiento y Diarreas: Aunque parezca contradictorio, su alto contenido en pectinas convierten a la manzana en un excelente regulador del intestino, de manera que es un suave laxante contra el estreñimiento si es ingerida en las primeras horas de la mañana. Igualmente, el valor absorbente de las pectinas la hacen ideal para casos de colitis y diarreas.

Enfermedades Renales (Ácido Úrico, Gota, Cálculos): Su alta capacidad diurética y depurativa favorece la eliminación de los líquidos corporales. Su contenido en Cistina , Arginina y en Ácido Málico, resulta muy adecuada para eliminar las toxinas que se almacenan en el cuerpo, ayudando a combatir las enfermedades reumáticas.

Bronquitis y Tos: Cuando se tiene el pecho cargado, es muy adecuado el uso de la planta del manzano por sus valores expectorantes. Realizaremos una infusión de 15 gr. de flores secas por litro de agua y tomaremos 3 vasos al día.

Control del Colesterol: La metionina, su alto contenido en fibra soluble y su riqueza de fósforo hacen de la manzana un regulador fundamental del colesterol.

Hipertensión: La histidina presente en flores y hojas es un vasodilatador, por lo que la convierten en un buen aliado para rebajar la presión sanguínea . Prepararemos una infusión de una cucharadita de flores y hojas secas por vaso de agua. Dejaremos reposar la misma 10 minutos y tomaremos 2 vasos diarios.

Nervios: El contenido de fósforo presente en la manzana hace de la misma un alimento con propiedades sedantes por lo que es muy adecuado tomarla antes de irse a dormir ya que ayuda a dormir mejor.

Fiebre: Para rebajar la fiebre haremos una decocción de 60 gr. de manzana por litro de agua durante 15 minutos. La colaremos y tomaremos 2 vasos diarios.

Cáncer: La manzana posee catequinas y quercetina dos fitoquímicos que protegen contra la acción de los radicales libres y tienen propiedades anticancerígenas muy fuertes.

Quemaduras y Flaccidez en la piel: Para tratar las quemaduras aplicaremos cataplasmas de pulpa de manzana que cambiaremos cada 15 minutos. Para la flaccidez y para mejorar el aspecto de la piel, crearemos una loción de masaje mezclando medio vaso de zumo de manzana con medio vaso de zumo de melón y masajearemos las zonas poco firmes o que deseemos mejorar.

Muy populares han sido también las llamadas curas de manzanas, consistentes en mantener una dieta estricta a base de manzanas, sin consumir tampoco líquido (excepcionalmente té), durante dos días, a razón de 1 ó 1,5 Kgs. diarios, terminando el tercero con el consumo de manzanas y abundante calidad de líquido (agua o zumos). Esta dieta se utilizaba para poner en orden los desarreglos intestinales y limpiar de impurezas nuestro organismo.

El jarabe de manzana: Utilizado para poner orden en los desarreglos intestinales. Una forma artesanal de preparar el jarabe de manzana era partiéndola y cociéndola en agua ligeramente azucarada, dejando el brebaje resultante en reposo durante una noche, para tomar el líquido en cucharadas a la mañana siguiente.

El agua de manzana: Se utilizaba en enfermos con calentura para calmar la sed y se preparaba cociendo 2 ó 3 manzanas con su piel y dándole de beber el líquido al enfermo en la cantidad que éste pudiere tolerar.

La pasta de manzana: Se obtenía partiendo la manzana en trozos y golpeándolos con un mortero hasta conseguir una pasta fina, que se aplicaba en las zonas que habían recibido algún golpe.

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